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El 3 de mayo de 1808 en Madrid, o Los fusilamientos

Francisco de Goya · 1814 · Óleo sobre lienzo · 268 x 347 cm · Museo Nacional del Prado

Un hombre con camisa blanca alza los brazos ante un pelotón de fusilamiento. Goya lo convierte en la figura más luminosa de una escena de miedo y muerte inminente.

El 3 de mayo de 1808 en Madrid, o Los fusilamientos, de Francisco de Goya: de noche, al pie de una colina oscura, una fila de soldados vistos de espaldas apunta con sus fusiles a un hombre de camisa blanca que alza los brazos a la luz de un farol posado en el suelo, mientras a sus pies yacen cadáveres y, detrás de él, otros prisioneros se tapan la cara.
El 3 de mayo de 1808 en Madrid, o Los fusilamientos, Francisco de Goya, 1814. Wikimedia Commons · Francisco de Goya · El 3 de mayo de 1808 en Madrid, o Los fusilamientos · 1814 · Museo Nacional del Prado · Dominio público
  1. Un farol. Ilumina a las víctimas, nunca a los asesinos.
  2. Brazos en alto, a punto de ser fusilado. Hay quien ve heridas en sus palmas, como las de Cristo.
  3. Los soldados no tienen cara. Solo una larga fila de fusiles.
  4. A sus pies, los que ya han sido fusilados.
  5. Detrás de él, los siguientes. Algunos se tapan la cara.
  6. Goya pidió pintarlo él mismo. En la Guerra Civil española, el cuadro sobrevivió a un accidente de camión.

El 3 de mayo de 1808 en Madrid, o Los fusilamientos, es un cuadro de Francisco de Goya de 1814 en el que un pelotón francés fusila a prisioneros tras el levantamiento de Madrid de mayo de 1808, centrado en un hombre de camisa blanca que alza los brazos a la luz de un farol; pertenece al Museo Nacional del Prado de Madrid.

¿Qué muestra El 3 de mayo de 1808?

Un hombre con camisa blanca alza los brazos ante un pelotón de fusilamiento. Goya lo convierte en la figura más luminosa de una escena de miedo y muerte inminente.

El título alude a las ejecuciones posteriores al levantamiento de Madrid de mayo de 1808. Goya pintó la obra en 1814, al volver sobre la violencia de la ocupación francesa.

¿Por qué Goya solo ilumina a las víctimas?

Un farol está en el suelo entre los dos grupos. Ilumina a los condenados y revela sus rostros, mientras mantiene ocultas las identidades de los soldados.

Los brazos abiertos del hombre contrastan con la línea cerrada de fusiles. Su gesto puede recordar imágenes de martirio sin dejar de ser el movimiento de una persona aterrada.

La única luz del cuadro sale del farol del suelo, como señala la historiadora del arte Christine Zappella. La Fundación Goya en Aragón apunta que su resplandor en forma de cubo acentúa la crueldad y la sangre del suelo. También deja que cada condenado muestre su propia reacción: la fundación lee rabia en los puños cerrados, angustia en el hombre de blanco, súplica en los brazos cruzados y arrepentimiento en las manos llevadas a la boca. Los soldados, en cambio, no tienen rostro. Y fíjate en la mano derecha del hombre: Zappella ve en ella los estigmas de Cristo. (Smarthistory)

¿Cómo compuso Goya el fusilamiento?

Los soldados nos dan la espalda. La repetición de posturas y armas hace que parezcan actuar como una sola fuerza.

Hay cuerpos en primer plano y otros prisioneros esperan detrás. Goya reúne en una escena las consecuencias, el acto inminente y el miedo a lo que vendrá.

¿Qué pasó con El 3 de mayo de 1808 después de que Goya lo pintara?

La colina oscura y la ciudad lejana apenas ofrecen descanso a la mirada. La luz nos lleva de nuevo hacia quienes se enfrentan a las armas.

Goya pidió este encargo. En una carta del 24 de febrero de 1814 al Consejo de Regencia, se ofreció a perpetuar las más notables y heroicas acciones del levantamiento. Lo que entregó no fue una escena de victoria, y la Fundación Goya en Aragón señala que las nuevas autoridades absolutistas no recibieron bien ni este cuadro ni su compañero, El 2 de mayo de 1808 en Madrid, o La lucha con los mamelucos. En 1834 ambos estaban ya en los almacenes del Prado; se expusieron en 1868, después de que el museo se nacionalizara. En 1937, camino de Valencia durante la Guerra Civil, este lienzo sufrió daños en su parte inferior izquierda. Manet y Picasso bebieron de él. (Fundación Goya en Aragón)

Vuelve al rostro del hombre. La pintura da fuerza a un acontecimiento histórico mediante una persona cuyo miedo es visible e individual.

Los detalles de un vistazo

  1. Un farol. Ilumina a las víctimas, nunca a los asesinos.
  2. Brazos en alto, a punto de ser fusilado. Hay quien ve heridas en sus palmas, como las de Cristo.
  3. Los soldados no tienen cara. Solo una larga fila de fusiles.
  4. A sus pies, los que ya han sido fusilados.
  5. Detrás de él, los siguientes. Algunos se tapan la cara.
  6. Goya pidió pintarlo él mismo. En la Guerra Civil española, el cuadro sobrevivió a un accidente de camión.

Fuentes y lecturas complementarias

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